domingo, 7 de abril de 2013

RECONCILIACIÓN


La reconciliación  es la restauración de la armonía después de un conflicto entre dos o más partes.  En un terreno del alma sería pues  restablecer  tu paz interna,  después de haber  tenido un conflicto entre opuestos duales, es decir, haber reconciliado los extremos, de cualquier situación, integrándolos, para llegar a una visión más elevada, y  en unidad.  Para que una verdadera reconciliación sea posible, debemos tomar responsabilidad  de todo lo que hemos creado, comprendiendo que todo aquello en lo que creemos, nuestros juicios, y miedos,  manifiestan externamente nuestra experiencia de vida.  Si creemos en la Injusticia, lo veremos manifestarse externamente en nuestra sociedad, entorno laboral, familia, y todo aquello que sea nuestro foco de acción, incluyendo las instituciones religiosas, políticas, de salud, etc.  Cada colectivo, manifiesta  en su realidad, todo aquello que hace parte de sus juicios y creencias.  Sólo si en algún momento llegamos a empoderarnos, y darnos cuenta de lo que hemos creado, podremos  permitirnos una reconciliación interna, que nos ayudará a experimentar:   Una liberación auténtica, y una presencia absoluta.    

Una liberación auténtica porque solo la verdad puede hacernos libres, y al reconocernos creadores, gracias a nuestra herencia divina, y al hacernos responsables de nuestras creaciones, podremos reconocer a los demás como una proyección de nuestras creencias, y entonces elegiremos perdonarnos por las personas, y situaciones que hemos juzgado.   Hablo de un perdón honesto, que proviene del amarte incondicionalmente, en donde eres consciente que  todo lo que has elegido y juzgado, ha sido un paso para trascender, y que no habrías podido hacerlo de mejor forma, con las herramientas que tenías, y eso te llevará a honrar la diversidad, sabiendo que los otros te han apoyado en la comprensión de tu realidad. Y esto amigos, es en extremo liberador.

Una  Presencia absoluta, porque cuando el alma está libre de conflictos duales, y ha liberado culpas, vergüenzas, ira,  dudas, vacíos, la mente no se perderá en divagaciones, y lo único que queda es rendirte al ahora, a disfrutar lo que atraes a ti en cada instante, sin más remordimientos por el pasado, o más ansiedades por el futuro, porque también sabes que el futuro es creado en este instante, y que su armonía dependerá de haberte librado de todos los obstáculos que no te permitían fluir.  Muchos nos hablan por estos tiempos de Presencia, y nos dicen que la única forma de experimentar mayor alegría es estar en el Ahora, pero la verdad es que por mucho que uno quiera  enfocarse plenamente, creo que difícilmente será posible si  no has experimentado una profunda reconciliación contigo mismo.

Reconciliación, es mi palabra favorita para el 2013, al menos para su primer trimestre pues ha sido un tiempo de restaurar profundamente mi armonía.  Pero ¿qué significa experimentar una verdadera reconciliación? Este año he podido experimentar las emociones como nunca antes, y por lo que he leído es algo que está sucediendo en todo el colectivo. En mi caso, las emociones han cavado en lo profundo, pues sin proponérmelo, he tenido muchos instantes en que ciertas situaciones y recuerdos emergen de la nada, y he necesitado ponerme en contacto con  la emoción presente allí,  liberando la posible tristeza, o ira, u otra emoción allí retendida, abrazándola, y comprendiendo que no hubiera podido ser de otro modo, y que todo lo experimentado ha sido necesario para llegar a ser quienes somos ahora. Aunque eso es algo que muchos hemos hecho en cada situación dual que se nos ha presentado, la experiencia de reconciliación  ha sido  más  completa, como consecuencia de la apertura de nuestros corazónes, por lo que  nos hemos permitido  liberar  plenamente todas las emociones, abrazándolas, comprendiéndolas, y agradeciendo por lo que somos hoy día gracias a esa experiencia.  La reconciliación siempre es con uno mismo, porque sabes que eres responsable de lo que se manifiesta en tu vida, y el otro es sólo un reflejo. Así que aunque, en algunos casos he podido sentir la emoción de la otra persona involucrada, he podido soltar cualquier sentimiento de culpa allí presente, reconociendo que es una experiencia que hemos elegido ambos a nivel inconsciente, y sólo puedo sentir agradecimiento hacia ese otro ser, y hacia mi misma. Éste ha sido un año de abundante armonización en mi vida personal y con las instituciones que hacen parte de mi entorno más cercano, y también los más lejanos.

Al comenzar el año, por ejemplo, llegué a sentir en extremo el dolor de una madre, que era yo misma en otra realidad, por haber abandonado a su hijo.  Este es un proceso que me ha acompañado durante algunos años, y que me hicieron comprender mi forma de relacionarme con mis parejas, la huella de abandono que traje para experimentar en esta realidad, y que he podido trascender, y muchas otras cosas. Y aunque siempre reconocí que es una herida que también traje en esta realidad, sólo este año, al experimentar profundamente el dolor de esa madre, y sentirlo como mío, en una experiencia de casi dos días,  me di cuenta lo profundamente arraigada que permanecía en mi el sentimiento de culpa, por algo aparentemente fuera de mi control, y que, de alguna forma, supongo que no me hacía  sentir merecedora de atraer una completa felicidad a mi vida.  Pues bien, al sentir ese dolor cercano de mi otro yo, en otra realidad, pedí a mi ser interno que me diera claridad, y supe que tenía que reconciliarme más aun con esa situación.  Me integré a esa otra parte de mí, diciéndole que no había nada que hubiera podido hacer para cambiar esa situación, estando en dualidad, y  aunque no conozco el contexto, por lo cual sucedieron las cosas, si sentí su dolor, y sé que si hubiera tenido en sus manos evitar que todo fuera diferente, no hubiera cargado con esa pena, que aún le agobiaba en su corazón.  Le dije que además todo era parte de un acuerdo previo, en el cual se sacrificó para que su hijo pudiera experimentar el arquetipo del niño abandonado, y a su vez ella pudiera reconciliarse con su culpa, y que su hijo más que perdonarla, le agradecería, pero para eso tendía que  lograr un perdón auténtico en su corazón consigo misma. Pero eso me lo decía también a mí misma, con convicción, con fe, con amor, y de allí en adelante sentí una liberación que difícilmente podría llegar a explicarles.  Pero fue importante permitir, a través de la  apertura de mi corazón, que saliera completamente el dolor que sin saber estaba oculto. También fue el inicio para experimentar posteriores reconciliaciones.

Otra de las situaciones que vi manifestarse en espejos a mi alrededor, fueron con respecto a adicciones de drogas y sexuales.  Tuve la oportunidad de interiorizar en ellos, y aunque años atrás ante esos espejos hubiera tenido una consideración imprecisa, por estas personas, producto de mi creencia en que no han podido manejar su dolor interno, sus vacíos, sus sentimientos de vivir en un mundo de separación, de desigualdad, hoy en día puedo ir más allá, tomar mi responsabilidad,  y ver que es algo que hemos creado  como reflejo externo, para profundizar en nuestros miedos, represiones, y tabúes, y se manifiestan externamente a través de personas que se revelan ante tanta represión, control, e hipocresía.  Pero mis reconciliaciones se han extendido también a las instituciones.

Y claro, un año que comienza con tantos movimientos importantes, como lo han sido las críticas a la Iglesia Católica, y posterior elección de un nuevo Papa, la próxima elección presidencial de nuestro vecino país Venezuela, los intentos de alcanzar la paz de Colombia, país que me vio crecer, los conflictos en Corea, los problemas que han tenido la monarquía en el Reino Unido y España, entre otras, han enfocado mi atención,  y mi necesidad de reconciliación, comprendiendo que hemos sido nosotros con nuestras creencias que hemos proyectado esas instituciones, tal y como son ahora, y que al perdonarnos profundamente, y tomar la rienda de nuestras creaciones de aquí en adelante, podremos ver manifestarse con mayor armonía, dependiendo de las creencias que decidamos seguir sustentando.

Después de las críticas que se desataron en la Iglesia católica, tras la renuncia del Papa, tema que está expresado hermosamente en el artículo Habemus Papam, de Daniel Jacob, y que les recomiendo leer, y que pueden hallar en este blog, con la nueva elección del primer Papa Latino, Francisco, sentía una enorme alegría en mi corazón, aún antes de saber quién sería designado, pues sentía que el cambio era inminente, así como necesario, para darle paso a una nueva energía que estamos manifestando.  Mi hijo me decía, sin comprender, mami a que se debe tanta alegría si no vas ni a misa.  Y si, aunque nací en un hogar católico, con el tiempo todo aquello que veía reflejarse en las instituciones, y especialmente en la Iglesia, me hicieron  apartarme de ella. En ese momento no entendía  que la Iglesia, solo es el reflejo de todo aquello que hemos creado, al creer en la desigualdad, en la avaricia, en el abuso, en la conspiración. Además muchos abusamos, somos avaros, conspiramos, luego hemos creado con nuestra proyección estas instituciones, por lo que somos, y por lo que hemos decidido creer. Luego entonces sentí que era un momento para   perdonarme, tomando responsabilidad por todo aquello que he creado a partir de mis creencias duales, y pedí a mí ser superior que iluminara los nuevos caminos, con mayor armonía, de aquí en adelante. No quiere decir con esto que vuelva a la Iglesia, porque mi preferencia es el Amor y la Unidad como religión, pero si quiere decir que experimenté una profunda reconciliación con ella. Y así fue para los gobiernos, para las monarquías, para nuestras creencias en separación, etc.

Otra de las reconciliaciones que tuve fue con mis creencias de violencia, aunque ya era algo que comprendía hace algunos años, hace pocos días tuve un sueño, que me permitió profundizar para lograr una mayor liberación interna. En el sueño un hombre maltrataba terriblemente a un adolescente, no supe si era su hijo, pero yo lo estaba observando, y sentí que el terror me invadía. Pronto desperté angustiada, por lo que había estado presenciando.  El temor a la violencia, me acompañó durante mucho tiempo, no podía ver situaciones en las que alguien alzara la voz, porque me desestabilizaba enormemente, y me invadía el terror, por lo cual se que una de mis creencias más arraigadas fue creer en la violencia, y por lo tanto ayudé con mi colectivo a que se manifestara externamente, en el país en el que vivo, a través de los extremos que hoy día están buscando una conciliación con el gobierno: Por estos días se habla mucho de diálogos con la izquierda en nuestro país, y por lo tanto supe que  tenía que reconciliarme internamente , con respecto a las creencias de violencia y  separación. Los acontecimientos de Corea, son también sucesos que evidencian nuestros miedos a la inminente Guerra.

Este 2013, ha mostrado, para mi percepción, ser un año de mucho movimiento, por lo cual deberíamos estar muy pendientes y presentes de lo que hemos estado creando, para reconciliarnos y crear un nuevo escenario. Hoy creo y defiendo que la Paz es Posible, y como dice una campaña que apoya  la reconciliación en Colombia: #MiAporteEsCreer.  La reconciliación es posible, y hoy en día es de lo que se alimenta mi fe. Recuerden, que vivimos en un mundo multidimensional, con infinitas posibilidades, y en donde se enfoque nuestra atención, allí se irá moviendo nuestra realidad. ¿Qué elegirás tu?