jueves, 31 de diciembre de 2020

Despidiendo el 2020



2020 fue un año de enfrentar las sombras, y de ver nuestras peores o impensables pesadillas haciéndose realidad en nuestra percepción; nos visitó el miedo a la muerte y a la pérdida,  a lo que nos depararía el futuro en la salud, en las finanzas, en la vida misma, personal y colectiva.

Con el  caos fuimos percibiendo cómo se iba derrumbando todo lo que no servía más para un propósito superior, a nivel personal y colectivo; por lo cual se fueron liberando uno a uno  prejuicios, creencias, estereotipos, y fuimos ganando en compasión, solidaridad, unión, interés por los otros, y solidaridad;  fuimos ganando en presencia, conexión con la naturaleza, los animales, y todos los seres vivos, contemplación,  integración, reconocimiento  de nuestro ser esencial, introspección. Ya nada podrá ser igual, los sistemas se están derrumbando, así como internamente nos sucede: como es adentro es afuera. En adelante hay que pensar en el bien común de todos como colectivo, y en cuidar al planeta y todos sus seres vivos, pues todos estamos conectados y somos uno, y eso lo hemos ido comprendiendo.

En lo personal este fue un año de liberar del todo los traumas derivados de creencias en la pérdida, reconocer mi ser esencial y mi potencial, de soltar el control y evitar las interferencias aunque sean nuestros familiares más queridos, permitiendo a cada uno empoderarse de acuerdo a su ritmo y necesidad. 

Fue un año para muchos de soltar el control,  la razón, la acción, los debería, y seguir al corazón. Decidimos rendirnos, siendo más como niños libres, inocentes, creativos, y dueños de una imaginación sublime  en la que no existe el no es posible. Fue un año en el que  ganamos en confianza, coraje y de amarse a sí mismos; fue un ciclo de perdonarse, aceptarse, y eso nos dio la posibilidad de perdonar, aceptar, y amar mejor a los demás, y ser por lo tanto más compasivos, y tolerantes. De igual forma se  nos permitió liberarnos  de culpas y asumir responsabilidades. 2020 fue un año que nos dio la posibilidad de identificar nuestras prioridades escogiendo a nuestra familia, a nuestros amigos cercanos, la salud, el experimentar la vida desde la simplicidad,  antes que cualquier deseo del ego; se soltaron las vanidades y presunciones y se aprendió a ser más  honesto con uno mismo y nuestros deseos del corazón.

Este fue un año de soltar miedos, heridas ancestrales y dimensionales, 
de liberar  creencias limitantes, expectativas, estereotipos, miedos, juicios, creencias de separación,  para ser transmutadas en amor y fe. Fue un año de valorar la vida, la familia, la libertad de ser uno mismo, y enfocarse en la paz interna que proviene del reconocimiento de nuestro ser esencial, al cual accedemos a través de la plena presencia y conexión con uno mismo. Un año de aprender a enfocarse en lo positivo y apartarse de las ilusiones que nos planteaba el mundo dual. Liberación y restauración son dos palabras que resumen bien lo que vamos dejando atrás: renovación  interior, física, mental y espiritual. En 2020 tuvimos una mayor alineación de lo que creemos, pensamos, actuamos y sentimos, ganando así en presencia y paz interior. Recordamos ser más agradecidos, desarrollamos la sensibilidad por los otros, el sentido de unidad, la serenidad en medio de todo lo percibido. Comprendimos que debíamos conectarnos a los demás desde el amor propio,  el apoyo al otro, que no requiere de ver cumplidas expectativas, manipulaciones, apegos al drama, reproches y otros obstáculos que impiden el libre flujo del amor incondicional

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En el 2020 nos reinventamos, fue un año de dejar la lucha por sobrevivir y abrir nuevos caminos y oportunidades; desarrollamos  creatividad, descubrimos nuevas pasiones, y las seguimos, planeamos trabajos más afines a nuestras almas, decidimos ser soberanos, y volver al flujo y ritmo natural que habíamos perdido desde que callamos  a nuestro niño interno, comprendiendo lo importante que es mantener nuestra frecuencia de gozo.


Valoramos la existencia, la importancia de experimentar la vida por encima de la lucha insaciable por lo material. Descubrimos que al desligarnos de esta lucha, y apoyados en la fe de nuestra herencia divina, el universo nos brindará todo lo que necesitamos. Muchos descubrimos que todo está dentro nuestro, con nuestra fe y reconocimiento generamos la fuente con la que podemos crear abundancia, paz, amor, salud.


En el 2020  valoramos la tierra, y todos los seres vivos que existen sobre ella, centrándonos en construir y no destruir. Fue un año que nos dio la posibilidad de ver la vida desde una perspectiva más elevada, y nos apoyó para expresar nuestra verdadera esencia, para escucharnos más, y confiar en nosotros mismos. 
Fue un año en el que aprendimos a estar en silencio y más conectados, aumentó nuestra esperanza, y supimos reconocer los actos de bondad  a pesar del aparente caos.


Fue un año de despertar, de alinearse con la paz, la bondad, la belleza, el amor, la unidad. Aprendimos a brillar para expandir al mundo nuestro amor. Hoy agradezco todo lo vivido, y a los que me acompañaron en esta aventura, desde cerca y desde lejos. Recibo con gozo y apertura este nuevo año para experimentar mi renovación, y deseo para mis familiares, amigos y toda la humanidad que sea un nuevo año para manifestar su ser renovado, en paz, amor y unidad.

¡FELIZ AÑO NUEVO, BIENVENIDO 2021! 


 

 

 

viernes, 12 de junio de 2020

Emociones en la desintegración

En estos tiempos, percibiendo un mundo en confinamiento por la pandemia, hemos notado que nuestras emociones han estado en el límite. El estrés, el miedo nos ha permitido darnos cuenta de todo lo que cargamos en nuestro interior; nos ha permitido ver el dolor, la ira, la tristeza, el miedo, nuestro, heredado, y del colectivo.

Puedes haber vivido recientemente situaciones en las que te encuentras discutiendo por algo insignificante con alguien a quien aprecias mucho, y ésto te  llevará a darte  cuenta que procede de tus miedos más arraigados, tal vez de la necesidad de control,  de tu imposibilidad de pedir ayuda cuando es necesaria, o tu falta de claridad, al no expresar lo que sientes, o cualquier otra densidad que aparece para finalmente disolverse.

SI has pasado por estas emociones no las juzgues, antes, al contrario te sugiero que las bendigas, han salido a la luz finalmente para que te des cuenta que no debes seguir identificandote con eso que no eres. Tal vez por miedo a la soledad, o  a no ser aceptado, decidiste inconscientemente  agradar a los seres que amabas, y te alejaste de quién realmente eres, un ser único, y divino.

Estos eventos te están llamando a empoderarte, a descubrir que si alguna vez te perdiste al apegarte a tus posesiones, a personas, o a lo que crees que eres, y con lo que te has identificado en esta vida, tanto como para alejarte de tu verdadera esencia, hoy puedes dejarlo ir, y elegir ir a tu interior para descubrir que no  eres eso, que eres un ser infinito lleno de amor, y que la seguridad, y el amor que has estado buscando solo puedes encontrarlo dentro de ti, sintiendo tu presencia divina, expandiendo el concepto que tienes de ti.

Ahora puedes decidir dejar ir los miedos, la necesidad de control, la ilusión de sacrificio y responsabilidad por los demás; así que cuando aparezcan esas emociones bendícelas pues te están ayudando a despojarte de una densidad que llevas contigo y no te pertenece.

Experimenta el amor que eres, aún en medio de los miedos, y ellos se disolverán, no tendrás que juzgarlos, ni pensar en cómo desintegrarlos, solo abrazarlos, observarlos, agradecerles porque fueron útiles para tu experiencia de vida, y siguen siendo útiles en el ahora para expandir tu concepto de ti mismo; y ahora déjalos ir,  sin darles enfoque, ahora centrado en la belleza, en irradiar al mundo el resplandor que eres.

Elige en qué mundo quieres estar, y cuál es tu regalo único para él. Elige que es lo que enciende tu llama interna y hazlo. ¿Acaso es la música, el baile, irradiar amor, ternura a otros?  Permite que lo que sientes esté en sincronía con lo que piensas, y haces. Ahora que sabes lo que enciende tu llama, mantenla encendida, pues eso disolverá cualquier rastro de emoción que no te pertenece, y te encontrarás experimentando en un nuevo mundo en unidad, lleno de Amor, bondad, luz, alegría, y ya no percibirás más un mundo en desintegración.

sábado, 30 de mayo de 2020

Sueña un nuevo mundo

En estos tiempos de reflexiones, y en los cuales no se puede confiar en lo que vemos externamente, pues no sabemos que es real y todo parece ser  producto de una pesadilla, solo queda confiar en ti mismo, y darte cuenta de quien eres realmente, y el poder que tienes para transformar tu realidad, y ver las cosas desde otra perspectiva. Tal parece que todo lo que hemos vivido, nos ha traído a este momento, en el  cual debemos elegir una nueva tierra, o seguir en la dualidad que percibimos en 3D. Toca despertarse, o quedarse en el caos. No hay de otra. Ya no vale optar, por bueno o malo, izquierda o derecha; siempre fue el centro, que significa estar en una posición neutral, observar, enfocarse en el amor y luz  que quieres crear para tu vida, con Fe y Esperanza,  y así una nueva realidad se va revelando. El centro nunca se trató de optar escalas de grises entre el negro y el blanco, sino observar los extremos sin juicios, y rodearlos de luz, de amor incondicional, y crear con una intención clara, a partir de esa neutralidad, una nueva realidad más acorde a como tu ser interior lo sueña, lo visualiza, y finalmente lo percibe y manifiesta. Lo importante no es lo que eliges, sino cuál es la intención, y el amor con el que nutres esa intención.

Los que hemos  hecho de la espiritualidad el sentido de nuestra vida, muchas veces nos sentimos frustrados, por los extremos que percibíamos a nuestro alrededor, o porque nuestras opciones no se realizaban como la soñábamos, pero con el tiempo comprendemos que todo eso sucede para que soltemos el ego, y toda identificación con lo que creemos ser, y  lo que creemos percibir. Todo eso nos lleva a  darnos cuenta que en algún momento regalamos nuestro poder, haciendo responsable a personas, situaciones, comunidades, sistema político, religioso, económico, etcétera,  para después de tanta frustración darnos cuenta que los únicos responsables somos nosotros mismos. Cuando ya no queda a quien culpar, cuando nos sabemos creadores, es cuando recuperamos nuestro poder; y a veces nuestra sombra colectiva proyecta situaciones como la pandemia actual para poder despertar, y salirse de la comodidad a la que tanto estamos acostumbrados y nos presiona a reinventarnos.

Finalmente reconocemos que no somos ni mejores ni peores que nadie, nuestras elecciones nos han llevado hasta este justo momento, pero si tan solo despertáramos nos encontraríamos viviendo una nueva realidad que aparentará salir de la nada, tal y cual como sucedió con el confinamiento mundial que percibimos. A esto se le llama cambios en las lineas de tiempo. ¿En  cuál linea de tiempo quieres enfocarte? Si sigues identificando con lo que crees que está sucediendo, y con lo que crees que eres tu y los demás, a quienes juzgas,  probablemente seguirás percibiendo el caos. Sucede que somos seres multidimensionales  podemos optar por enfocarnos en la luz, en la unidad, integrar todo lo que somos, y vivir la vida desde otra perspectiva amorosa y llena de luz, todo esto podemos hacerlo solo con nuestra intención, inyectada de amor.

¿Cómo lo hacemos? desidentificándonos, soltando el ego, soltando todo control, dejando el pasado atrás, este solo te llevó a lo que eres en el ahora, soltando lo que creías ser, así que agradécelo, bendícelo, y déjalo ir. ¿Quién eres realmente en el ahora? un ser divino; tu experiencia en 3d te hizo creer que eras un ser imperfecto, carente de amor,  y por eso  te volcabas a buscarlo externamente, y para ello creaste una identidad que fuera apetecible a los seres que más te importaban. Y fue perfecto, porque esa experiencia, y estos tiempos te llevan a elegir ser Libre, ser quien realmente eres,  no la identidad que fabricaste, algunas veces vanidosa, y que elegía con la mente, sin importar lo que quería su corazón, pero debías pasar por eso, para convertirte en lo que te estás convirtiendo ahora. Esa es la experiencia en 3d, que tu mismo quisiste vivir, aunque no te acuerdes aún. Muchas veces inclusive te perdiste, y no sabías lo que realmente querías, de tanto que cediste a los que otros querían de ti. Hoy sabes que nada de eso importa, que nada de eso tiene valor, si hoy pudieras elegir nuevamente, posiblemente lo harías con el corazón.

Qué viaje hemos tenido, solo falta reconocerlo en nuestro interior, no preocuparnos por lo que viene, pues sabes que tu eres el creador, y solo puedes crear en el ahora con tu intención, y solo manifestarás lo mejor confiando en eso; dejar atrás lo que sucedió agradeciendo a donde nos ha traído;  de esta forma sin pasado ni futuro al que acudir, nada a lo que aferrarse, ni distraerse estaremos descubriendo nuestra plena presencia en el ahora, y aunque queden miedos, y obstáculos, al darnos cuenta del amor y luz que somos, lo que queda por disolverse se desintegrará, incluyendo la 3d, y quizá nos encontraremos compartiendo esa dimensión que siempre hemos sabido que existe llena de luz, magia, amor, solidaridad, salud, y todo aquello que puedas imaginar.  Bendice todo lo vivido, bendice a todo y a todos luego de soltar todo lo que has creído,  visualiza, y sueña un nuevo mundo, no hay límites para tu creación.