sábado, 31 de mayo de 2025

🌸 Mayo: consagración de mi verdad encarnada


Fue un mes de decisiones tomadas desde el centro,
como quien no pide permiso para florecer.
Me consagré a vivir desde la unidad,
sin forzar, sin retener… solo siendo.
Me dejé sostener por la matriz invisible que me abraza,
y desde allí —contenida y rendida—
abracé mis sombras con una dulzura nueva,
en comunión sagrada con mi energía.

Mi cuerpo habló con firmeza desde la columna,
y yo lo escuché con presencia.
Dolió, sí.
Pero no para castigarme,
sino para enseñarme a honrar la sanación.
Habité mi cuerpo.
Le ofrecí descanso y ternura.
Y en ese habitar, comencé a liberarme suavemente.
Sin urgencia.
Sin empujar.
Con la paciencia de quien ya confía.

Permití que mi sensibilidad floreciera sin juicio,
reconociéndome cada vez más cerca de mi esencia original.
Elegí lo que me nutre.
Solté lo que ya no me sirve.
Y en ese discernimiento, lo verdadero se convirtió en mantra:
“Me veo. Me escucho. Soy suficiente.”

Solté cargas heredadas, mensajes antiguos, deberes vacíos.
Mi columna me enseñó que no vine a sostenerlo todo.
Que el amor guía más que el deber.
Que puedo explorar sin miedo,
expandirme sin buscar,
ofrecerme sin esperar,
y compartirme sin esconderme.

Ya no me resisto al cambio.
Dejo que suceda.
Vibro desde mi verdad.
Comprendí que nunca estuve perdida,
solo estaba construyéndome.

Escucho mi cuerpo y me permito ser sensible.
No espero validación:
mi autenticidad es suficiente.
Lo que parte deja espacio para lo que nace.
Y lo nuevo no viene desde el miedo,
sino como hijo natural de la expansión.

Dejé de fingir,
dejé de esperar el escenario perfecto.
Y en esa renuncia, encontré paz:
la paz de existir tal como soy.
Exhalo etiquetas.
Libero roles.

Este mayo fue un mes de coherencia viva
entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago.
Cada paso se volvió una guía.
Cada elección, un espejo.
Cada instante, un lugar sagrado donde soy sin máscaras.

Ya no camino buscando: camino siendo.
Todo ahora vive en mí.
Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Y estas palabras ya no son metáfora:
son matriz profunda en mí.
Ya no espero señales:
soy la señal.
No vine a alcanzar ideales lejanos:
vine a sentir,
a vibrar con verdad,
a vivir sin justificarme.


Soraya💫

Besos mil.