miércoles, 21 de noviembre de 2018

Ser tu mismo

Hasta hace pocos años, como mujeres, casi sin darnos cuenta, desarrollamos una especie de personalidad falsa. Al cumplir con nuestro estereotipo, y dado a nuestra necesidad de aprobación, de algún modo se nos exigía, y aun es así en muchos círculos, no sólo ser amables, generosas, serviciales, y amorosas, sino también sacrificadas, anteponiendo siempre nuestros deseos a los de otros. Son muy pocas las mujeres que se atreven a salirse del molde, gracias a Dios cada vez más, debido al costo social alto que esto representa.  Por esto generalmente, nos costaba, y aún nos cuesta en muchos casos, mostrar nuestro lado masculino, y poco se nos veía ligadas a la acción, a la fuerza, a la toma de decisiones.

Del mismo modo, al hombre le cuesta, aunque menos a las nuevas generaciones, liberar su lado sensible, y amoroso, por la dificultad social de encajar si muestra esas facetas. Y es que cuando no cumples con las expectativas que tienen las personas sobre tu género, de alguna forma tienes que estar dispuesto a pagar el precio del rechazo, en algunos casos. Afortunadamente, y gracias a muchos pioneros que fueron capaces, en su  momento de romper estructuras,  y esquemas mentales, el camino se ha abierto para que el ser pueda integrar todos sus aspectos.

Sin embargo aun, especialmente en la mayoría de las generaciones mayores,  cualquier elección diferente a lo esperado para su estereotipo, les causa una sensación de culpa, y por lo tanto consideran que muchas opciones no son posibles, aunque su corazón les diga lo contrario. Y no sólo con respecto a decisiones que tienen que ver con el amor, sino también con el trabajo, el dinero, el género, la familia, las amistades, etc.  Para estas generaciones es muy difícil  no cumplir con lo que de ellos se espera. Y es que la presión es mucha,  y por lo tanto el nivel de competitividad también lo es.

Al estar comparándote: soy más flaco, o más gordo que fulanito; o más rico o más pobre que sutanito; estás dando paso a la separación y se  refleja un problema de autoestima; porque solo cuando te amas incondicionalmente como eres, no te juzgas en ningún aspecto,  podrás ejercer tu libre y verdadera personalidad,  no tendrás necesidad de aprobación, y por lo tanto no tendrás que compararte y crear división interna o externa.  Podrás amar a los otros pues aprecias cada individualidad, la valoras, y respetas el ejercicio de su libre albedrío, Comienzas a reconocer lo divino en ti y en los demás, empiezas a integrarte; y sin darte cuenta caminas hacia la unidad, y  te enamoras de la vida en toda su plenitud.

Con una energía tan alta de amor, no darás paso en tu mente a pensamientos negativos, y por lo tanto no atraerás circunstancias difíciles para ti o tu entorno. Tu frecuencia vibratoria te hará percibir todo de una manera muy diferente, y este cambio de visión solo te puede traer cambios positivos en tu destino, y un empoderamiento que te permitirá ir más allá de los límites que te impusiste, cuando las culpas no te permitían considerar todas las opciones.  El amor es la energía que nos sana, si seguimos en la energía de la culpa o la vergüenza, esto seguirá trayendo a nosotros circunstancias desafiantes, pero cuando eres capaz de traspasar la necesidad de aprobación, y darle paso al amor incondicional, no habrá límites.

Y que maravilloso será poder recibir a Dios, o la energía del Amor, sintiéndote merecedor de toda la gracia, y la belleza de su creación. Y que liberación será poder ser tu mismo.


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